jueves, 6 de junio de 2019

Santiago Apóstol


Hermano mayor de Juan, Jacobo nació en Betsaida, Galilea, hijo de Zebedeo y conocido en España como Santiago el de Zebedeo. Jesús lo llamó a él y a su hermano; Los Hijos del Trueno. Como el resto de los apóstoles, a la muerte de su Maestro dispuso su viaje de evangelización y partió a Iberia, territorio que comprende a España y Portugal.

En el camino conoció a siete discípulos ejemplares con los que vio a la Virgen María en un pilar, en Zaragoza, y poco después sintió su llamada pidiéndole que regresara a Jerusalén, lo cual hizo tras dejar a sus siete discípulos en Roma con el propósito de que el Papa los elevara al grado de obispos y así continuaran la evangelización de Iberia.

La tradición apócrifa cuenta el martirio de Santiago por Herodes en el año 44. Tras ser capturado en su viaje a Jerusalén, fue decapitado. La tumba de Santiago, así conocido por los españoles ya que es la contracción de San Yago, apareció en España en la segunda década del siglo IX en Iria Flavia, durante la Regencia de Alfonso II el Casto. Éste acogió los restos del Apóstol con devoción, y aprovechó la coyuntura para unificar al reino asturiano bajo un mismo patronazgo y así convertir una tradición pagan a en cristiana: el camino de Santiago, sagrado para el pueblo celta, y así se le atribuyó al Apóstol.

Sus restos se conservan bajo la catedral de Santiago de Compostela, punto final de la peregrinación de los devotos que recorren las sendas jacobeas. La vieira es el símbolo de esta peregrinación. Conocido por los catalanes como Jaume, del cual deriva el nombre de Jaime, también el nombre de Diego deriva del Santiago el Mayor, para distinguirlo del hermano de Judas Tadeo. En inglés es conocido como Saint James.

Durante la Edad Media, los peregrinos emprendían este viaje con la esperanza de recibir indulgencias; es decir, que el tiempo que sus alamas pasaran en el Purgatorio se acortase a la mitad. Si la marcha se había realizado en Año Santo Jacobeo, su alma entraba directamente al Cielo sin pasar por el Purgatorio.

Oración: ¡Señor Santiago! Heme aquí, de nuevo, junto a tu sepulcro al que me acerco hoy, peregrino de todos los caminos del mundo, para honrar tu memoria e implorar tu protección. Vengo de la Roma luminosa y perenne hasta ti que te hiciste romero tras las huellas de Cristo y trajiste su nombre y su voz hasta el confín del universo. (Extracto de la oración de su Santidad Juan Pablo II ante la tumba del Apóstol Santiago.

domingo, 12 de mayo de 2019

Felipe II “El Rey Prudente”


Nacido en Valladolid el 21 de mayo de 1521, fue el hijo mayor y sucesor del Rey Carlos I y su esposa Isabel de Portugal. Salvo el Sacro Imperio Romano Germánico que, su padre cedió a su tío Fernando, heredó todas las posesiones europeas y americanas que constituían el Imperio Español. De esta forma se convirtió en el monarca más poderoso de la tierra.


Desde muy niño fue inculcado en el amor a las artes y las letras. Aprendió latín, italiano y francés con Juan Martínez Silíceo, catedrático de la Universidad de Salamanca. En el oficio de las armas fue instruido por el comendador de Castilla, Juan de Zúñiga. A los once años queda huérfano de madre, lo cual le afectó y marcó para siempre en su carácter de tendencia taciturna.
Con tan solo quince años de edad participó personalmente en la defensa de Perpiñán. A los dieciocho años de edad tendría a su primer hijo, el príncipe Carlos mientras quedó viudo de su primera esposa, su prima doña María Manuela de Portugal. Además, asumió varias veces las funciones de gobierno durante el reinado de su padre, claro bajo tutela del Consejo de Regencia y, por ausencia del emperador. Lo anterior a que su padre, el emperador Carlos V, tenía que resolver los conflictos en los Países Bajos, 1539, o en Alemania, 1543 así, Felipe adquirió experiencia directa que complementó con los valiosos consejos de su progenitor.
Tras la muerte de Francisco II, último Sforza, en 1535, y con el propósito de evitar un conflicto bélico con Francia si el emperador se proclamaba duque de Milán bajo su legítimo derecho por ser un estado del Sacro Imperio, concede a su hijo el título del Milanesado en 1540. En segundas nupcias, con su tía María, la reina de Inglaterra, y debido a que solamente era príncipe y duque, el Rey Carlos renuncia y le transfiere la corona del Reino de Nápoles con el propósito de concertar la boda y quedar como rey consorte de Inglaterra.
Ya fatigado, el emperador Carlos V abdica a las Corona de los Países Bajos, Sicilia, Castilla y Aragón en favor de su hijo quien comenzaría su reinado entre 1555 y 1556 mientras que Austria y el Imperio de Carlomagno serían entregados a su hermano Fernando I de Habsburgo.
Hombre austero, sumamente religioso y con una destacada preparación para las labores de gobierno, a las que se consagró con todas sus energías, “El Rey Prudente” asumió la defensa de la fe católico como un deber insoslayable y combatió tanto la propagación de la Reforma protestante en Europa como los avances del Imperio Otomano en el mar Mediterráneo. De esta manera, y sin la aspiración a formar un imperio cristiano universal que guío a su padre, Felipe hizo un nuevo frente al poderío turco derrotándoles en la batalla de Lepanto.
Con la anexión de Portugal y sus colonias africanas y asiáticas, Felipe extendió las dimensiones del Imperio español al grado de decir que “En mis dominios jamás se ponía el sol”. Sin embargo, por los designios de consolidar la hegemonía en Europa se enfrentaron, como ya había sucedido con su padre, con la expansión del protestantismo y la oposición de las potencias rivales.
Las campañas militares para frenar las revueltas protestantes de los Países Bajos, auspiciadas por Inglaterra, desangraron la hacienda pública española aunado con el intento de sometimiento de Inglaterra que culmina con la derrota de la Armada en 1588, magnificado por la famosa Leyenda Negra que propagaron tanto escritores neerlandeses como ingleses. Los primeros le dieron el sobrenombre del Demonio de Mediodía y los segundos se envalentonaron a invadir España en lo que sería la derrota de la Contra armada en el puerto de la Coruña.
Padre amoroso, muere en el convento de San Lorenzo de el Escorial el 13 de septiembre de 1598 pidiendo que se destruyera toda su correspondencia y sin querer tener un biógrafo oficial lo que propició que creciera más la leyenda negra en derredor de él. Cierto es que, entrega las arcas de la corona quebradas a su sucesor, pero con la grandeza de un Imperio donde jamás se ponía el sol.

jueves, 4 de abril de 2019

Isabel de Castilla


Hija de Juan II de Castilla y de su segunda esposa, Isabel de Portugal, nace en Madrigal de las Altas Torres, en Ávila el 22 de abril de 1451; en el Monasterio de Nuestra Señora de Gracia. Su padre murió tres años después, y ella fue llevada, junto con su hermano menor Alfonso, a la Villa Arévalo donde sería testigo de los ataques de locura de su propia madre.

Debido a las dificultades que atravesaba, Isabel se dedicó a leer libros religiosos. Es aquí donde traba amistad con Beatriz Silva y Meneses, a la que más tarde ayudaría a fundar la Orden de la Inmaculada Concepción. A los 10 años de edad iría a Segovia con su hermano Alfonso, donde su medio hermano, Enrique IV, conocido como el “Impotente” tendría a su hija Doña Juana.

Por su sobrenombre, y dada la cercanía en las cortes de Beltrán de la Cueva, a la pequeña infanta se le apodó como Juana la Beltraneja. Más tarde, ésta sería motivo de disputa de la corona con Isabel. Debido a que la nobleza se enfrentó con Enrique, lo deponen y apoyan a su medio hermano Alfonso, con el que Isabel permanecería, y quien moriría poco después en extrañas circunstancias.

Pese a las presiones de los nobles, Isabel negó proclamarse reina mientras su medio hermano Enrique estuviera vivo. Pese a ello, logró que éste la proclamara Princesa de Asturias gracias a la Concordia de Guisando que se celebró el 19 de septiembre de 1468. De esta forma, se abría paso como heredera de la Corona por delante de su sobrina y ahijada Juana.

Isabel pasa a residir en Ocaña, villa del Marqués de Villena, Don Juan Pacheco, y el rey empieza contactos diplomáticos con otras casas reales con el objeto de conseguir un acuerdo matrimonial que le beneficie. Isabel desde los 3 años la comprometieron con su primo Fernando II de Aragón, hijo de Juan II. Sin embargo, Enrique El Impotente rompió el acuerdo 6 años después.

La Princesa de Asturias contraería nupcias con el heredero al trono de Aragón. Desde que era princesa, en 1473, ya utilizaba como escudo el Águila de San Juan, y así como la divisa del haz de flechas. Al contraer matrimonio se integraría la divisa de Fernando del yugo con el nudo gordiano. Esto, aunado a la conquista de Granada, último reducto árabe, daría el lema “Tanto monta, monta tanto…”.

Basándose en el Tratado de los Toros de Guisando Isabel asume el trono de Castilla y León el día 13 de diciembre de 1474 en Segovia. Un año después estallaría la guerra de Sucesión entre ella y su sobrina Juana. El Tratado de Alcaçovas puso fin a la contienda reconociendo a Isabel como reina y a su esposo Fernando como rey consorte. No aplicaba Ley Sálica.

Isabel y Fernando concluyeron con casi 8 siglos de dominio árabe al conquistar Granada. Isabel es quien teje el escudo de la Ciudad que aparece abajo del Escudo de España. También vende sus alhajas con el fin de que Cristóbal Colón llevara a cabo su empresa meses después y así descubriera nuevas tierras en la ruta hacia la India.

Isabel separó las órdenes religiosas, con el objeto de evitar la corrupción de los nobles que pertenecían al Alto Clero. La gente humilde y con vocación entraría a las órdenes del Bajo Clero. Esto ayudó mucho en el proceso de evangelización y la protección que les brindaron a los nativos de las Indias Occidentales.

Isabel dio una educación estricta a sus hijos y dejó en su testamento como sucesora a su hija Juana de los reinos de Castilla y León. En caso de no poder ejercer el cargo sería bajo la regencia de su esposo Fernando quien se retiró al no contar con el apoyo de la nobleza castellana. Su nieto Carlos asumiría el trono al contar con 20 años de edad, Lo hizo a los 16 años de edad, al morir su abuelo.

En su testamento pide que se expanda el cristianismo al norte de África, continuando con la Reconquista Española, así como con los nuevos territorios descubiertos en ultra mar. También, en su testamento, pide que no se cometa agravio alguno en su persona o sus bienes contra los pobladores de las tierras descubiertas. Fallece en Medina del Campo, el 26 de noviembre de 1504.

sábado, 9 de marzo de 2019

La Pepa


En respuesta del pueblo español a la invasión del General Napoleón Bonaparte, quien aprovechó los problemas dinásticos entre Carlos IV y su hijo Fernando VII, con el propósito de constituir en España una monarquía que fuera satélite al Imperio francés como ya sucedía en Holanda, Alemania e Italia. De esta manera, destronaba a los Borbones y coronaría a su hermano José.

Resultado de los sucesos como el Motín de Aranjuez, las Renuncias de Bayona y el Levantamiento de los Madrileños, el pueblo español se unió finalmente en una Junta Central Suprema cuyos cometidos principales fueron la dirección de la Guerra y la Reconstrucción del Estado. De este último, había una división entre la población; los que querían mantener el Antiguo Régimen con una reforma templada a la inglesa y los que, influidos por las doctrinas y ejemplo de la Revolución francesa.

Consideraban una reconstrucción más radical. Por lo mismo, la Regencia convocó Reunión de Cortes en la isla de León el día 24 de septiembre de 1810. Derivado de ello, el 12 de marzo de 1812 fue creada la Constitución de Cádiz, la cual fue aprobada 7 días después. El día de la festividad de San José, 19 de marzo, fue promulgada y por ello se le conoce con el nombre de la Pepa.

Ésta es la primera Constitución propiamente española debido a que el Estatuto de Bayo de 1808 fue una “Carta otorgada” marcada por el sello napoleónico. De esta manera, la obra de las Cortes de Cádiz combinaba las tendencias constitucionales netamente españolas y la afrancesada. Es así como se enlazaba con las Leyes tradicionales de la Monarquía española incorporando los principios del liberalismo democrático como la soberanía nacional y la separación de poderes.

Por ende, la soberanía, poder pleno y supremo del Estado que, hasta ese entonces había correspondido al Rey, y así pasa a la Nación, como ente supremo y distinto a los individuos que la integran y quienes se encuentran representados por los diputados, sin estamentos ni mandato imperativo. La separación de poderes siguió el modelo de la Constitución francesa de 1791.

Esto impidió el nacimiento del régimen parlamentario en España. La Constitución no incorporó una tabla de derechos y libertades, aunque recogió algunos derechos como la libertad personal o el derecho a la propiedad. Sin embargo, el texto proclama a España como un Estado Confesional sin reconocer la libertad religiosa.

Los órganos constitucionales a los que se refiere la Constitución de Cádiz son el Rey, las Cortes y a los Secretarios de Despacho o Ministros. Las Cortes estaban organizadas en una Cámara única con el fin de evitar que tanto el clero y la nobleza pudieran apoderarse de una Asamblea de Próceres, obstaculizando la renovación política, social y económica que se pretendía operar.

Los diputados a Cortes, elegidos mediante sufragio indirecto, tenían que poseer una renta anual procedente de bienes propios, con lo cual el Parlamento quedaba en manos de las clases acomodadas. El Rey, por su parte, ya no ostentaría su condición en virtud de título divino, ahora sería por Gracia de Dios y de la Constitución.


El poder del Rey se vio limitado, conservando una participación en el Poder Legislativo y un veto suspensivo, así como la titularidad del Poder ejecutivo. Sus actos debían ser refrendados por los Ministros. Pese a que los liberales españoles salieron a la calle el día de San José Celebrando a “la Pepa”, su vigencia fue efímera, Fernando VII la derogó a su vuelta a España en 1814.

Así quedaría implantado el más férreo absolutismo durante seis años hasta el pronunciamiento del General Rafael del Riego y Flórez en 1820, precisamente con las tropas que debían viajar a América con el objeto de detener su emancipación. De esta forma iniciaría el Trienio Liberal tras el juramento obligado del Rey en Madrid de la Constitución con la frase; “Marcharemos francamente, y yo el primero por la senda constitucional”.

La Pepa influyó en la política nacional española hasta 1868 y también una gran influencia fuera de España, tanto en América, en las constituciones de las viejas colonias españolas al volverse independiente, así como en Europa ya que influyó en las ideas constitucionales de los portugueses, en el surgimiento del Estado italiano e incluso en la Rusia zarista.

jueves, 14 de febrero de 2019

Conmemoración del natalicio de Carlos V


El 24 de febrero de 1500 nace en la Ciudad de Gante quien posteriormente reinaría España como Carlos I y el Sacro Imperio Romano Germánico como Carlos V. Su alumbramiento tuvo lugar durante una fiesta de las cortes flamencas de su padre, Felipe el Hermoso, y al no haber quien atendiese a la Reina Juana de Castilla, ésta se encerró para que sola y sin ayuda tuviera al infante.

Carlos se crio en Flandes bajo la tutela de su tía Margarita, viuda del Rey Juan hijo de los reyes Católicos. Derivado de ello, la Reina Juana, a quien a la postre se le conocería como “la Loca” y su marido, se trasladarían a España con el propósito de visitar a sus padres y rendir juramento como príncipes de Asturias y herederos al trono de Castilla y León, así como de Aragón.
A la muerte de la Reina Isabel la Católica, su madre ascendería al trono de Castilla y León y Felipe quedaría como Rey consorte. Sin embargo y, debido a las infidelidades de éste, la relación se volvió muy tempestuosa. Juana sufría de la manipulación de su marido y tenía escenas de celos con las damas de la corte que le acompañaban. De ahí que se dudara de su sensatez para gobernar.
Al morir Felipe el Hermoso, en 1506, quedaría como regente de Castilla y León el Cardenal Cisneros hasta que Carlos tuviese la edad necesaria para gobernar. Una vez llegada a la edad, el príncipe emprendería su viaje hasta las costas del mar cantábrico donde desembarcaría. No fue fácil ya que al llegar hubo un intento de ataque por los habitantes de la zona que no le reconocieron.
Con la muerte de su abuelo, Fernando el Católico, se unirían los reinos de Castilla y León y el Reino de Navarra con el Reino de Aragón. Posteriormente fallecería su abuelo paterno, Maximiliano de Habsburgo, por lo que contendería por la corona de Carlomagno contra su adversario Francisco I de Francia, su tío político Enrique VIII de Inglaterra y finalmente con Federico de Sajonia.
Se coronó Emperador gracias al botín recibido por la conquista del Imperio Azteca que realizó Hernán Cortés en 1521. Pero sobre todo se la debe a su tía Margarita de Habsburgo quien consiguió un préstamo de los Fúcares quienes eran banqueros. Su coronación se llevó a cabo en Aquisgrán y recién accedió al trono tuvo que enfrentar la Reforma Protestante encabezada por Martín Lutero.
Modificó escudo de España en las columnas de Hércules. Carlos derrotó y tuvo prisionero a Francisco I de Francia después de la Batalla de Pavía. Al incumplir éste con la promesa de no aliarse en contra del Emperador y unirse a la Liga Cognac encabezada por el Papa que veía con preocupación el incremento de poder de Carlos en los Estados Italianos, fue que se llevó a cabo el saco de Roma.
Carlos también encabezó a la cristiandad en su lucha contra la invasión turca. Se casó con su prima Isabel de Portugal y tuvieron al heredero al trono, el príncipe Felipe quien sería conocido como Felipe II o el Rey Prudente. A Carlos se le debe las famosas Leyes de Indias promulgadas en 1540 y las cuales cumplían con el testamento de su abuela de proteger a los indígenas.
También se le debe el escudo de armas de la Ciudad de México. Carlos tuvo que hacer frente en los estados alemanes las distintas rebeliones de los príncipes protestantes que quedó plasmado en el cuadro de Tiziano de la Batalla de Mühlberg. Fue por esta batalla que Federico Sajonia se refirió al emperador con las siguientes palabras; “No hay jaula capaz de contener a semejante pájaro”.
Finalmente, y aquejado por la gota y otras dolencias, Carlos se retiró al Monasterio de Yuste dejando en su lugar a su hijo Felipe como Rey de España y a su hermano Fernando como Emperador. Ahí murió en 1558. De Carlos se decía que hablaba en francés con las mujeres, italiano con los embajadores, inglés con su caballo, alemán con sus soldados y en español con Dios.

jueves, 31 de enero de 2019

40 Aniversario de la Constitución Española


Nuestra norma suprema del ordenamiento jurídico español, a la que están sujetos todos los poderes públicos y ciudadanos de España, desde su entrada en vigor el 29 de diciembre de 1978. La misma fue ratificada en referéndum el 6 de diciembre de 1978 para posteriormente ser sancionada por su Majestad el Rey Juan Carlos I, el 27 de diciembre y publicada dos días después.
Con la promulgación de la Constitución culmina la “transición a la democracia” que seguiría tras la muerte del jefe de Estado. Así se transforma el sistema del anterior régimen en un “Estado social y democrático de derecho que propugna como valores superiores del ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político” proclamado en el artículo 1 de la misma.
En el mismo artículo se afianza el principio de soberanía nacional, la cual reside en el pueblo y establece, como forma de gobierno, la monarquía parlamentaria. A su vez, deroga en su respectiva Disposición; las Leyes Fundamentales del Reino aprobadas en 1938 y modificadas en múltiples ocasiones. La última de ellas en 1977 y cuyo propósito fue abrir paso a la democracia, precisamente.
El fundamento de la Constitución es la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles y establece una organización territorial que se basa en la autonomía de los municipios o consejos, las provincias y las comunidades autónomas rigiendo entre ellos el principio de solidaridad.
Como consecuencia del proceso de formación del estado de las Autonomías, las comunidades gozan de un autogobierno de naturaleza política que configura a España como un estado autonómico. Las entidades locales, como los consejos o municipios y las provincias gozan de un autogobierno de naturaleza administrativa, y sus instituciones actúan según con criterios de oportunidad dentro del marco legal fijado por el Estado y las comunidades autónomas.
El rey es el jefe de Estado y es símbolo de la UNIDAD Y PERMANENCIA, es árbitro y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica. Así mismo ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes 12.
Los actos del Rey tienen una naturaleza reglamentada, cuya validez depende del refrendo de la autoridad competente que, según el caso, es el presidente del Gobierno, el presidente del Congreso de los Diputados, o un ministro. En este texto se establece la separación de funciones, distinto a la separación de poderes del pensamiento liberal.
Con base en la soberanía nacional permite la elección por sufragio universal tanto para varones y mujeres mayores de 18 años. Los representantes del pueblo soberano en las Cortes Generales, configuradas a modo de un bicameralismo atenuado, integrado por el Congreso de los Diputados y el Senado.
Ambas cámaras comparten el poder legislativo, con una preponderancia del Congreso de los Diputados que, además, es el responsable exclusivo de investir al presidente de Gobierno, así como su eventual cese por moción de censura o cuestión de confianza. El Gobierno, cuyo presidente es investido por el Congreso de Diputados, dirige el poder ejecutivo, incluyendo la administración pública.
Los miembros del Gobierno son designados por el presidente y, junto a él, componen el Consejo de Ministros, órgano colegiado que ocupa la cúspide del poder ejecutivo. El gobierno responde solidariamente a su actuación política ante el Congreso de Diputados que, dado el caso, puede destituirlo en bloque mediante cesión de censura, la cual debe de incluir un candidato alternativo que será inmediatamente investido como presidente de Gobierno.

El poder judicial recae en los jueces y tribunales de justicia. El Consejo General del Poder Judicial es su máximo órgano de Gobierno. El Tribunal Constitucional controla que las leyes y las actuaciones de la administración pública se ajusten a la norma suprema.