Hija
de Juan II de Castilla y de su segunda esposa, Isabel de Portugal, nace en Madrigal
de las Altas Torres, en Ávila el 22 de abril de 1451; en el Monasterio de
Nuestra Señora de Gracia. Su padre murió tres años después, y ella fue llevada,
junto con su hermano menor Alfonso, a la Villa Arévalo donde sería testigo de
los ataques de locura de su propia madre.
Debido
a las dificultades que atravesaba, Isabel se dedicó a leer libros religiosos.
Es aquí donde traba amistad con Beatriz Silva y Meneses, a la que más tarde
ayudaría a fundar la Orden de la Inmaculada Concepción. A los 10 años de edad
iría a Segovia con su hermano Alfonso, donde su medio hermano, Enrique IV,
conocido como el “Impotente” tendría a su hija Doña Juana.
Por
su sobrenombre, y dada la cercanía en las cortes de Beltrán de la Cueva, a la
pequeña infanta se le apodó como Juana la
Beltraneja. Más tarde, ésta sería motivo de disputa de la corona con
Isabel. Debido a que la nobleza se enfrentó con Enrique, lo deponen y apoyan a
su medio hermano Alfonso, con el que Isabel permanecería, y quien moriría poco
después en extrañas circunstancias.
Pese
a las presiones de los nobles, Isabel negó proclamarse reina mientras su medio
hermano Enrique estuviera vivo. Pese a ello, logró que éste la proclamara
Princesa de Asturias gracias a la Concordia
de Guisando que se celebró el 19 de septiembre de 1468. De esta forma, se
abría paso como heredera de la Corona por delante de su sobrina y ahijada
Juana.
Isabel
pasa a residir en Ocaña, villa del Marqués de Villena, Don Juan Pacheco, y el
rey empieza contactos diplomáticos con otras casas reales con el objeto de
conseguir un acuerdo matrimonial que le beneficie. Isabel desde los 3 años la
comprometieron con su primo Fernando II de Aragón, hijo de Juan II. Sin embargo,
Enrique El Impotente rompió el
acuerdo 6 años después.
La
Princesa de Asturias contraería nupcias con el heredero al trono de Aragón.
Desde que era princesa, en 1473, ya utilizaba como escudo el Águila de San
Juan, y así como la divisa del haz de flechas. Al contraer matrimonio se
integraría la divisa de Fernando del yugo con el nudo gordiano. Esto, aunado a
la conquista de Granada, último reducto árabe, daría el lema “Tanto monta, monta tanto…”.
Basándose
en el Tratado de los Toros de Guisando Isabel
asume el trono de Castilla y León el día 13 de diciembre de 1474 en Segovia. Un
año después estallaría la guerra de Sucesión entre ella y su sobrina Juana. El Tratado de Alcaçovas puso fin a la
contienda reconociendo a Isabel como reina y a su esposo Fernando como rey
consorte. No aplicaba Ley Sálica.
Isabel
y Fernando concluyeron con casi 8 siglos de dominio árabe al conquistar
Granada. Isabel es quien teje el escudo de la Ciudad que aparece abajo del
Escudo de España. También vende sus alhajas con el fin de que Cristóbal Colón
llevara a cabo su empresa meses después y así descubriera nuevas tierras en la
ruta hacia la India.
Isabel
separó las órdenes religiosas, con el objeto de evitar la corrupción de los
nobles que pertenecían al Alto Clero. La gente humilde y con vocación entraría
a las órdenes del Bajo Clero. Esto ayudó mucho en el proceso de evangelización
y la protección que les brindaron a los nativos de las Indias Occidentales.
Isabel
dio una educación estricta a sus hijos y dejó en su testamento como sucesora a
su hija Juana de los reinos de Castilla y León. En caso de no poder ejercer el
cargo sería bajo la regencia de su esposo Fernando quien se retiró al no contar
con el apoyo de la nobleza castellana. Su nieto Carlos asumiría el trono al
contar con 20 años de edad, Lo hizo a los 16 años de edad, al morir su abuelo.
En
su testamento pide que se expanda el cristianismo al norte de África,
continuando con la Reconquista Española, así como con los nuevos territorios
descubiertos en ultra mar. También, en su testamento, pide que no se cometa
agravio alguno en su persona o sus bienes contra los pobladores de las tierras
descubiertas. Fallece en Medina del Campo, el 26 de noviembre de 1504.
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